Sin saber con
quien hablar, sin saber qué hacer, sin saber si correr o quedarme ahí con los cadáveres,
hice lo primero que se me vine a la mente. Tiré al mar los cadáveres dentro de
costales, y luego fui al único sitio donde tenía que volver, al único lugar
donde había dos personas que me creerían y en donde esto pueda solucionarse.
Regresé a la casa de esa persona, esa persona que hablo por un instante… “El
Guardián”.
Me sentía nostálgico, las calles me traían
recuerdos y más recuerdos. Comencé a recordar los duros días que viví cuando
mis padres fallecieron. Pase por el cruce de calles donde el Guardián me había
encontrado. Estaba ya llegando al lugar donde Lorin había perdido su cuerpo.
Era pequeña, pero esa marca en el centro de la pista, donde el camión debió de
atropellarnos al Guardián y a mí, llamo mi atención. Esa marca era la misma, idéntica,
a la cicatriz que tenía en el estomago. Al parecer una vez que este
transportaba su alma a un cuerpo nuevo, el lugar donde se llevaba a cabo el
rito también quedaba registrado. “Entonces… ¡la playa!”
Debía llegar con Javier y Mary, y tenía que
hacerlo ya.
Finalmente en poco tiempo pude llegar a
la casa. Estaba igual por fuera, no habíamos cambiando para nada la fachada de
afuera, para no llamar la atención. Toque fuertemente la puerta.
No fue tardía la respuesta de Javier, con
una cara de pocos amigos abrió la puerta raudamente y Mary se encontraba unos
pasos atrás con un bate en la mano. Al verme sus miradas cambiaron, y se
relajaron un poco. “Pero si eres tú. Pasa, justo estábamos a punto de…” Ellos
mismo se dieron cuenta, mi visita no era simplemente una en el cual les cuenta
que tal estaba mi vida o que había estado haciendo. No podía andar con rodeos,
así que lo dije sin dudarlo “Volvió…”
Contarles que yo mismo con mis propias
manos había asesinado a esos tres chicos y que luego de eso escuche al
Guardián, era muy difícil pero tenía que hacerlo si quería su apoyo. “Debe de
ser algo relacionado con lo que quiso decir al final antes de morir” se acordó
Javier, quien estaba algo culposo ya que el Guardián trato de decir algo relacionado
con él. “Tienes razón, es por eso que debes ir al lugar del final, vámonos a la
playa” Los ojos de Javier y Mary casi se salen luego de decirles lo que vi
cuando estaba viniendo, y que en la playa encontraremos al menos una respuesta...
(Esta historia
es ficción, cualquier parecido a la realidad es pura coincidencia)
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